
Antes de hablar tu cuerpo ya comunicó
Por: Coach Jennifer Hamer
Jennifer Hamer
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¿Alguna vez has conocido a alguien que, sin haber dicho prácticamente nada, te transmitió confianza, inseguridad, apertura o incluso indiferencia?
Esto sucede porque la comunicación comienza mucho antes de que pronunciemos la primera palabra.
Antes de hablar, tu cuerpo ya comunicó… Nuestra postura, mirada, expresión facial, movimientos, distancia, tono de voz e incluso la manera en que entramos a una habitación transmiten información. Y quienes nos rodean la interpretan, muchas veces de manera inconsciente, para formarse una primera impresión sobre nosotros.
En una entrevista de trabajo, por ejemplo, puedes tener una excelente preparación y experiencia, pero si evitas el contacto visual, hablas demasiado bajo, mantienes una postura cerrada o proyectas tensión, tu interlocutor podría interpretar esas señales como inseguridad o falta de confianza.
Cuando el cuerpo contradice las palabras
Lo mismo ocurre en una reunión. Imagina que presentas una propuesta mientras permaneces encorvado, miras constantemente tus notas y hablas con poca energía. Tus argumentos pueden ser extraordinarios, pero existe una incongruencia entre lo que dices y lo que proyectas.
Y cuando las palabras dicen una cosa y el cuerpo parece decir otra, solemos prestar especial atención a las señales no verbales.
Antes de hablar tu cuerpo ya comunicó por eso, comunicar bien no significa solamente elegir las palabras correctas. Significa desarrollar consciencia sobre cómo estamos presentes cuando nos comunicamos.
Antes de una entrevista, reunión o presentación, pregúntate:
¿Qué comunica mi postura en este momento? ¿Mi mirada transmite presencia e interés? ¿Mi expresión coincide con el mensaje que quiero transmitir?
Además, ¿mi voz proyecta seguridad, entusiasmo y claridad? ¿Estoy realmente presente o mi cuerpo muestra demasiado nerviosismo?

Expresión facial, lenguaje corporal muestra seguridad personal
La importancia de la congruencia
No se trata de aprender una serie de movimientos artificiales ni de adoptar una postura rígida para aparentar seguridad. Al contrario. La comunicación no verbal efectiva nace de la congruencia: cuando lo que pensamos, sentimos, decimos y proyectamos está alineado.
La buena noticia es que podemos aprender a observarnos.
Podemos trabajar nuestra postura, respiración, mirada, gestos y voz hasta convertirlos en aliados de nuestro mensaje. Y cuando esto sucede, no solamente cambia la manera en que los demás nos perciben; también puede cambiar la manera en que nosotros mismos entramos a una conversación.

Expresión facial, lenguaje corporal muestra seguridad personal
Antes de hablar, tu cuerpo ya comunicó desde el momento en que entramos por una puerta. Por ello, nuestra presencia también forma parte de aquello que queremos expresar.
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