
Tiempo de posadas
Por: Dina Barrera
Dina Barrera
@dinabarrera
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Tiempo de posadas
Hace un par de semanas, en una estación local, escuché a dos personas (en este caso hombres) hablar un sinfín de horrendas opiniones acerca de las posadas, que si te gastabas lo que no tenías, que si a veces es mejor estar solo que mal acompañado, que a veces les chocaba lo que les había tocado de intercambio. Yo amo la fiesta, pero también las festividades, y más cuando son tradiciones; así que bueno, decidí investigar esta maravillosa tradición.
Origen
Las primeras celebraciones pretendían sustituir las festividades aztecas; en el México prehispánico celebraban el advenimiento de Huitzilopochtli (Dios de la Guerra) durante la época invernal. A estas celebraciones se les llamaba Panquetzaliztli y duraban del 06 al 26 de diciembre. Las fechas tenían cierta coincidencia con aquellas en las que los europeos celebraban la Navidad. Así, esta celebración fue cambiando debido a la evangelización que se realizó en la Nueva España. La imagen de Huitzilopochtli fue sustituida por la de María y José.

Las posadas con simbolismo católico se crearon desde los primeros evangelizadores: el fraile agustino Diego Soria obtuvo del papa Sixto V indulgencias para la realización de las nueve misas de aguinaldo en los días anteriores a la Navidad.
En el siglo XVIII, la celebración, aunque no dejó de realizarse en las iglesias, pasó a tomar más fuerza en los barrios y en las casas, y la música religiosa fue sustituida por el canto popular.
Los frailes evangelizadores, para facilitarse la conversión de los conquistados, realizaron representaciones del peregrinar de San José y la Virgen María a su salida de Nazaret en camino a Belén para empadronarse en el censo ordenado por César Augusto y, posteriormente, el nacimiento de Jesucristo, hijo de Dios. Estas representaciones se conforman de nueve Posadas, que se inician el 16 de diciembre, y consisten en solicitar alojamiento en ese simbólico camino a Belén hasta el día 24 de diciembre, víspera del nacimiento de Jesús.
Durante este peregrinar se hacen notar las penurias por las que ellos tuvieron que pasar hasta encontrar alojamiento en un establo de Belén.
Piñata
La piñata que se usa en las Posadas (y que también ha venido a utilizarse en muchas otras celebraciones del año, con el paso del tiempo) es una artesanía elaborada de una olla de barro o de cartón, o una estructura de alambre cubierta de papel maché, adornada de papel de colores.
Las piñatas datan de tiempos prehispánicos en tierras aztecas donde, a manera de culto festivo a sus dioses, representaban la abundancia y los favores concebidos por ellos. Originalmente, durante la celebración de cumpleaños del dios azteca de la guerra, Huitzilopochtli, se hacían vasijas y esculturas de arcilla huecas con la forma de sus dioses.
Según el simbolismo católico adoptado en la Nueva España, la piñata tiene la forma de una estrella de siete picos (cada pico representa un pecado capital) que con sus vivos colores y oropeles seduce al alma inocente, para llevarla al pecado. La persona con los ojos vendados representa al creyente que, con la virtud teologal de la fe (esta virtud se suele representar así en la iconografía católica), vence al pecado recuperando el don sobrenatural de la gracia (dones de Dios necesarios para alcanzar la salvación), representados por la caída de frutas y dulces.

Celebraciones en México
Tiempo de posadas. Las Posadas son tradiciones en México, país de origen, durante la época navideña. Se reza durante 9 días, desde el 16 hasta el 24 de diciembre. Cada uno de los nueve días tiene un distinto significado: humildad, fortaleza, desapego, caridad, confianza, justicia, pureza, alegría y generosidad. Se puede celebrar cada día en una casa diferente, o bien, se tiene la costumbre de organizar a los vecinos por calles o cuadras. De este modo, a cada cuadra le va tocando la realización de cada una de las 9 posadas.
Las posadas deberían comenzar el 16 de diciembre. En esta última década no ha sido muy respetada esta fecha; se comienza junto con el mes y así hasta la noche del 24. La gente se reúne y forma una pequeña peregrinación a la cual se les reparten velas y se prenden para acompañar el «misterio» (estatuas o personas disfrazadas que representan a José, María, el Ángel y un burro) y cantar las letanías o villancicos; así se llega a la casa donde se pedirá posada y las personas dentro cantan para negarla hasta descubrir que se trata de José y María; entonces dejan entrar a toda la peregrinación cantando “entren santos peregrinos”; posteriormente se reza un rosario, y toca el turno a romper la piñata.
Mi experiencia
En lo personal, he tenido la fortuna de asistir a posadas donde se siguen rigurosamente las costumbres de hacer un grupo para que pida afuera de la casa posada, y otro grupo, el que está adentro, y responde. Me parece muy atractivo seguir el código de autenticidad, pero si por alguna razón no se hace, yo siento que lo que sí está presente en las fiestas navideñas es el amor y cariño a las personas que asisten. Aun cuando son en el trabajo, que a veces vas a la fuerza, pienso que, aunque la mayoría va a ver qué ganan, al final siempre nos quedamos despidiéndonos, deseándonos lo mejor para esas fiestas y el año venidero. Esta es la diferencia que yo le veo a cualquier otra fiesta o celebración.
Así que espero que en este tiempo de posadas todos tengan esa misma experiencia de una posada lo más original posible. También espero que sus festejos, al igual que sus familiares y amigos, tengan una Feliz Navidad, un exitoso cierre de año y un maravilloso Año Nuevo.

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