
Me he quedado sin un chelín
Por Daniel José Rivera Viera – CRM
“Me he quedado sin un chelín”. Sin lugar a dudas esto lo hemos escuchado alguna vez en la vida, bien sea de nuestro círculo de amigos, de nuestros familiares, inclusive nosotros mismos, en algunas situaciones también lo hemos vivido. Pero en realidad, ¿qué es lo que realmente significa? Si hablamos de los agentes económicos, “quedarse sin un chelín”, no es más que la incapacidad que tenemos a título individual de pagar nuestros compromisos. Por falta de efectivo, por no poder hacer líquidos, los activos que poseemos, o por la incapacidad de apalancarme a través de un tercero, que puede ser otro agente económico o alguna entidad financiera.

Si bien es cierto, es importante tener claro el concepto y es aún más importante. Tener claras las situaciones que generan un problema de liquidez, entre las cuales tenemos las siguientes:
- Ausencia de un presupuesto mensual de ingresos y egresos.
- Falta de seguimiento a la ejecución del presupuesto.
Alta propensión al consumo.- Ausencia del concepto de previsión en el manejo de finanzas personales.
- Inadecuada distribución de la composición de salidas (egresos).
- Reducida o nula propensión al ahorro.
- Alta concentración en inversiones que, difícilmente, se pueden realizar.
- Ausencia o inadecuada incorporación de la cultura de riesgo económico individual.
Una vez se tiene claro cuáles son las causas que podrían estar incidiendo en el comportamiento de la liquidez.
Es crucial realizar un análisis de la situación particular y determinar si el nivel de exposición, en términos de liquidez, es alto, medio o bajo. Si después de realizar este análisis, encontramos que el nivel es alto, se debe implementar rápidamente un plan de acción que permita alivianar la situación en el mediano plazo, de tal manera que se le pueda dar manejo, si y solo si el problema es transitorio. En caso contrario, si la situación es estructural, estaríamos hablando de un plan de choque. Que permita hacer una reconversión de pasivos, a fin de lograr la estabilización a mediano y largo plazo.
Cuando el nivel de exposición es medio, sin lugar a dudas, los agentes económicos tienen un mayor y mejor margen de maniobra, en este caso, a través de la estructuración e implementación de indicadores de seguimiento y control, y la implementación de acciones correctivas, se pueden ir corrigiendo las desviaciones, de tal manera que se llegue a un nivel de estabilización de la liquidez, más temprano que tarde. En el caso de que el nivel de exposición fuese bajo, la tarea es conservar la tendencia y volver a esta normalidad, para así contar con los recursos disponibles para el pago de compromisos contractuales y demás actividades, incorporando el porcentaje correspondiente a ahorro individual, que permita un adecuado manejo de la caja.
Es pertinente tener presente que, cuando hablamos de la administración de riesgo para los agentes económicos, hacemos referencia a los cuatro componentes:
El físico, el emocional, el espiritual y el económico, y cualquier desbalance en uno de ellos puede comprometer el equilibrio integral del individuo. Es por esto que es imperativo mantener una buena salud económica de tal manera que no afecte el equilibrio en los otros componentes, dado que, en algunas situaciones, un inadecuado manejo de recursos conlleva una quiebra, que genera desequilibrio en el componente emocional, que puede comprometer el componente físico y, por ende, llegar a una situación de caos.
La ignorancia económica se puede revertir, la necedad financiera no. Daniel Rivera.



