
Catedrales
Por Integra Magazine
¿Mito o realidad en las catedrales de Mérida y Lima?

La arquitectura colonial en América Latina resguarda enigmas que fascinan a historiadores y turistas. Uno de los relatos más persistentes es el supuesto intercambio de planos entre catedrales. Según la leyenda, un error administrativo en España cruzó los diseños de Lima y Mérida. Sin duda, esta historia intenta explicar la majestuosidad de la Catedral de Yucatán. Sin embargo, la investigación histórica moderna sugiere que estamos ante un fascinante mito popular.

Contexto de las primeras catedrales americanas
La colonización española impulsó la construcción de templos monumentales como símbolos de poder real. La Catedral de Mérida, dedicada a San Ildefonso, destaca como la primera en tierra firme. Su edificación, realizada entre 1561 y 1598, asombró por su rapidez y escala arquitectónica. Por otro lado, la Catedral de Lima inició con Francisco Pizarro en 1535. No obstante, su diseño definitivo surgió décadas después bajo la dirección de Francisco Becerra.
Es importante notar que el intercambio de planos entre catedrales carece de registros oficiales. No existen cartas reales ni órdenes que confirmen este envío equivocado de documentos técnicos. La realidad es que cada ciudad siguió un proceso de planificación totalmente independiente y estructurado.

Evidencias que desmienten el intercambio arquitectónico
El análisis documental revela que Mérida ya tenía un croquis detallado en el año 1574. En esa fecha, el proyecto definitivo de la catedral limeña ni siquiera había comenzado formalmente. Además, los planos de Mérida llegaron directamente desde Úbeda, en la provincia de Jaén, España. El obispo Francisco del Toral trajo consigo un modelo andaluz específico para la capital yucateca.
Mientras tanto, en Perú, Francisco Becerra diseñó la “tercera” catedral basándose en modelos de Sevilla. El arquitecto buscaba crear una estructura de tres naves inspirada en la estética renacentista española. Por lo tanto, el intercambio de planos entre catedrales se desmorona frente a la cronología constructiva. Cada templo respondió a las necesidades políticas y religiosas de su propia región virreinal.

Similitudes reales por una fuente común

¿Por qué existe entonces esta leyenda tan arraigada en la cultura popular actual? La respuesta reside en las coincidencias formales derivadas del Renacimiento español del siglo XVI. Ambos edificios presentan plantas basilicales y configuraciones de “iglesia-salón” con naves de igual altura. Esta fórmula era muy común en los tratados de arquitectura que cruzaban el océano Atlántico.
El intercambio de planos entre catedrales es, en esencia, una explicación folclórica a la excelencia. La sobriedad de Mérida y la elegancia de Lima comparten herencias del gótico tardío. Ambos interiores muestran bóvedas de crucería que reflejan la maestría de los alarifes de la época. En conclusión, la grandeza de estos monumentos es fruto de decisiones locales y modelos europeos directos.

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