
Azul Fourcade
Por: Donna Herrera
Donna Herrera
Donna Herrera
En un panorama musical cada vez más híbrido y exigente, Azul Fourcade se abre camino como una de las voces más sensibles y necesarias dentro de la escena del jazz y la música alternativa en Latinoamérica. Argentina radicada en México, su propuesta destaca por un íntimo equilibrio entre exploración sonora, poesía y una lectura profundamente humana de la fragilidad. Su música, lejos de encasillarse, se alimenta de los géneros del continente americano, utilizándolos como un lienzo emocional donde todo se transforma.
En esta conversación, Azul profundiza en su proceso, sus raíces y los proyectos que marcarán su camino en los próximos años.
— Para comenzar, Azul, ¿de dónde vienes y cómo se formó tu relación con la música?
Soy de Buenos Aires, Argentina, una ciudad donde la música siempre está presente: en la calle, en los cafés, en la vida cotidiana. Mi formación ha sido principalmente autodidacta, un proceso de curiosidad constante. Durante muchos años me acerqué a la música como quien explora un territorio propio, sin estructuras fijas. Actualmente, estudio el taller de composición de la Sociedad de Autores y Compositores, que me permite complementar esa intuición con herramientas más técnicas y ampliar mi manera de ordenar y elaborar las ideas musicales.
— Tu propuesta artística tiene una identidad muy definida. ¿Cómo la describirías en tus propias palabras?
Mi música nace del deseo
de habitar la vulnerabilidad sin miedo. Trabajo desde la fragilidad, la búsqueda de sentido y la poesía, entendiendo que las emociones complejas pueden transformarse en imágenes sonoras nítidas cuando se expresan con honestidad.
Uso los géneros musicales del continente americano como un lienzo amplio, lleno de colores y texturas, sobre el que puedo experimentar con libertad. En vivo, la propuesta se expande: toco guitarra, uso loops, teclados y distintas plataformas electrónicas que me permiten construir atmósferas dinámicas. La idea es que cada concierto sea un pequeño universo que respire, que se transforme y que refleje mi relación con el presente.
— Has estado presente en distintos escenarios dentro y fuera del país. ¿Qué experiencias han marcado tu recorrido?
He tenido la oportunidad de participar en festivales como el Django Jazz Festival y el Riviera Maya Jazz Festival, experiencias que me formaron tanto artística como personalmente. También he tocado en espacios emblemáticos de México como Zinco Jazz Club, Jazzatlán y el Teatro de la Ciudad.
En 2017 viajé a Colombia para presentarme en el Festival Alimentarte Bogotá y en El Teatrico, donde conecté con un público muy diverso y sensible. Y ahora me preparo para algo muy especial: participar en la edición 2026 del Mérida Fest, además de una presentación en Sala Mercurio en Tulum.
— Hablemos de “Territorio en vivo”, tu proyecto para el Mérida Fest. ¿Qué lo hace especial?
“Territorio en vivo”
es un proyecto que co-dirijo con Gonzalo Cárdenas. Es un laboratorio sonoro colaborativo, completamente horizontal: no hay jerarquías, sino un intercambio constante entre quienes participamos.
La idea es que la música refleje la multiculturalidad y el aporte de todos los elementos, tal como ocurre en la sociedad. En Mérida vamos a estrenar música, banda y concepto, lo que lo convierte en un momento muy significativo. Queremos que el escenario se convierta en un espacio donde el oyente pueda sentirse parte del territorio que estamos creando.
¿En dónde podemos escuchar a Azul Fourcade?
Mientras se prepara para presentar Territorio en vivo y continuar compartiendo su proyecto por distintos escenarios del país y de Latinoamérica, podemos disfrutar de Azul en algunos centros de consumo de Riviera Maya.
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— Finalmente, ¿Qué te gustaría dejar en las personas que te escuchan?
Quiero que mis canciones recuerden que lo transitorio también tiene luz. Que la vulnerabilidad no es un defecto, sino un lugar de fuerza. Si mi música acompaña, toca o abre alguna puerta interna en quien la escucha, entonces ya cumplió su misión.
Con esa luz —inquieta, honesta y profundamente humana— Azul seguirá trazando caminos. Y todo indica que serán caminos que darán placer recorrer.
Podrás leer el artículo anterior de Donna Herrera aquí: Ritmo, Corazón y Alma

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