Ritmo, Corazón y Alma

Ritmo, Corazón y Alma

Por: Donna Herrera

Facebook LogoDonna Herrera      hash Donna Herrera

¿La música nos une o nos separa?

La música ha acompañado al ser humano desde los primeros latidos del corazón colectivo. Desde los cantos tribales alrededor del fuego hasta los conciertos sinfónicos o los festivales de reggaetón, la música ha sido una forma de expresión, una herramienta de conexión y, a veces, un motivo de división. La pregunta es inevitable: ¿la música nos une o nos separa?

música

músicaEn el día a día, podemos observar cómo las personas se identifican con distintos géneros musicales. Algunos se inclinan hacia la música clásica, valorando su estructura, su elegancia y su historia. Otros prefieren la música vernácula o la ranchera, porque resuena con sus raíces, su tierra y sus emociones más sinceras. En cambio, hay quienes encuentran en el reggaetón, el pop, la electrónica o el rap una vía de expresión contemporánea, más ligada al cuerpo, al ritmo y al presente.

Sin embargo, detrás de estas preferencias también surgen etiquetas. A menudo, quienes escuchan música clásica o jazz se consideran —o son considerados— más intelectuales o sofisticados. Mientras tanto, quienes disfrutan del reggaetón o de los géneros populares son a veces juzgados como superficiales o vulgares. Estas divisiones no solo son injustas, sino que reflejan un hábito social muy arraigado: el de clasificar, separar y jerarquizar aquello que, en esencia, nació para unirnos.

música

Porque la música,Géneros musicales antes que cualquier cosa, es vibración. Y toda vibración tiene el poder de resonar en el alma humana. Un acorde puede provocar lágrimas, un ritmo puede encender la alegría, una letra puede recordarnos que no estamos solos. La música no conoce de clases sociales ni de fronteras; su lenguaje es el del corazón. Lo que cambia es el contexto desde el cual la escuchamos, la historia que traemos y la apertura con la que nos permitimos sentirla.

En mi opinión, la música nos integra. No importa el género, ni el idioma, ni el estilo. Al final, lo que importa es lo que nos hace sentir. Una melodía puede unir a desconocidos en un concierto, puede provocar sonrisas entre quienes bailan en una fiesta, o incluso puede hacer que alguien que no comprende las palabras sienta el mensaje a través de la emoción. Ese es el verdadero poder de la música: tocar lo invisible, lo que no se puede explicar, pero sí se puede compartir.

Géneros musicales

Géneros musicales

Pensemos en un momento cotidiano: estás en un lugar donde suena una música que no te gusta. Tienes dos opciones: te aíslas o te integras. Puedes juzgar, decir “esto no es música”, o puedes observar, abrirte y notar lo que está ocurriendo a tu alrededor. Tal vez descubras que esa canción que no te atrae tiene una energía que conecta a la gente, una alegría que contagia. Quizás, al dejar de lado la crítica, te des cuenta de que la música es una puerta para ver más allá de lo aparente.

Porque más allá del gusto personal, la música es una experiencia compartida. Es una invitación a sentir, a recordar, a vibrar junto a otros. Cuando dejamos de usarla como símbolo de identidad o de estatus, y comenzamos a verla como un puente, nos damos cuenta de que todos somos parte de la misma sinfonía humana.

Géneros musicales

Géneros musicales

Así que la próxima vez que escuches una canción que no es de tu agrado, intenta no juzgarla. Escucha el pulso que hay detrás, el latido que une a quienes la disfrutan. Tal vez ahí encuentres una forma distinta de conexión. Porque la música, en el fondo, no nos separa: nos recuerda que todos estamos hechos de ritmo, de emoción y de alma.



Podrás leer el artículo anterior de Donna Herrera aquí: Virtuosos en Miniatura

Te invitamos a leer este artículo y toda la revista del mes en su versión ISSUU, dando click en la imagen

Categorías
ETIQUETAS
Compartir

COMENTARIOS

Wordpress (0)
Disqus ( )