Cuando el entretenimiento deja de ser inocente

Cuando el entretenimiento deja de ser inocente

Marketing, ética y el reto de comunicar una nueva relación con los animales

Por: Alía Sánchez

Mercadóloga, Estratega de Negocios y Coach en Energía Consciente

Alia Sánchez

Cuando el entretenimiento deja de ser inocente… Durante décadas aprendimos a mirar a los animales detrás de un cristal, dentro de una piscina o bajo las luces de un escenario y asociar esa experiencia con palabras positivas: diversión, educación, convivencia, naturaleza, aventura y entretenimiento familiar.

Delfinarios, zoológicos, acuarios y espectáculos con animales han construido buena parte de su comunicación alrededor de estas ideas. Vemos fotografías de familias sonrientes, niños acariciando delfines, animales realizando comportamientos entrenados y mensajes que hablan de amor por la naturaleza, conservación y experiencias inolvidables. Cuando el entretenimiento deja de ser inocente, el show de animales en cautiverio, experiencias turísticas.

Desde el marketing, es una construcción poderosa: transformar el cautiverio en experiencia y la interacción comercial en una historia emocional.

Pero existe una pregunta que, como consumidores, comunicadores y sociedad, debemos atrevernos a formular:

¿Puede una experiencia considerarse positiva cuando para existir requiere limitar de manera permanente la libertad de otro ser vivo?

experiencias turísticas o entretenimiento inocente

El marketing no solamente vende productos. También construye significados.

Cuando una campaña presenta a un delfín saltando frente a cientos de espectadores como una imagen de felicidad, difícilmente vemos todo aquello que queda fuera del encuadre: las condiciones de cautiverio, el entrenamiento, las limitaciones del espacio o la imposibilidad del animal de elegir participar.

No necesariamente significa que toda institución que mantiene animales tenga las mismas prácticas ni que toda actividad bajo cuidado humano pueda evaluarse de la misma manera. Existen diferencias relevantes entre centros de rescate, rehabilitación y conservación, santuarios, zoológicos acreditados y establecimientos cuyo modelo depende principalmente de exhibiciones o interacciones comerciales.

¿Educación o entretenimiento?

Uno de los argumentos más frecuentes para justificar zoológicos, acuarios y delfinarios es su aportación educativa. Y aquí surge uno de los dilemas más interesantes.

Es indudable que conocer otras especies puede despertar curiosidad, empatía e interés por protegerlas. Pero debemos preguntarnos qué estamos enseñando realmente cuando el aprendizaje depende de observar a un animal confinado o de interactuar físicamente con él para nuestro entretenimiento.

¿Enseñamos respeto por la naturaleza?

¿O normalizamos que podemos disponer de otros seres vivos siempre que exista una experiencia atractiva alrededor?

La educación ambiental del siglo XXI tiene posibilidades que hace décadas parecían inimaginables: documentales inmersivos, realidad virtual, transmisión de investigaciones científicas, observación responsable en hábitats naturales, centros de interpretación, experiencias interactivas y proyectos de conservación.

Por eso vale la pena cuestionar si tocar, alimentar, fotografiarse o presenciar comportamientos entrenados continúa siendo indispensable para respetar una especie.





Quizá la evolución de la educación ambiental consiste precisamente en pasar de:

“Ven a interactuar con este animal” a:

“Ven a comprender por qué debemos protegerlo.”

Desde la perspectiva de marketing, la interacción con animales posee un enorme valor comercial porque ofrece algo que cualquier marca desea: una emoción intensa y memorable.

Una fotografía con un delfín, un espectáculo con fauna silvestre o la posibilidad de acercarse a una especie exótica se convierten en experiencias comercializables.

Y cuando existe demanda, aparece un incentivo económico para mantener la oferta.

Ahí está una parte del problema que pocas veces queremos reconocer: el consumidor también forma parte del modelo de negocio.

Como entretenimiento el show de animales

Show de animales en cautiverio, experiencias turísticas.

Cada boleto comprado es una decisión económica.

Cada fotografía pagada es una señal de demanda y cada interacción contribuye a demostrar que existe un mercado dispuesto a pagar.

Por eso el cambio no depende de regulaciones o empresas. Depende de nosotros.

¿Qué debería hacer el marketing?

Quienes trabajamos en marketing tenemos una responsabilidad adicional. El verdadero reto creativo es ayudar a transformar los modelos de negocio.

Una empresa vinculada históricamente con animales puede utilizar marketing, innovación y tecnología para evolucionar hacia experiencias educativas no invasivas, conservación de hábitats, observación responsable, investigación, rescate y rehabilitación, contenidos audiovisuales, experiencias inmersivas o programas de protección de especies.

Porque las nuevas generaciones no esperan únicamente que una empresa les diga qué vende. Quieren saber qué representa. Imaginemos el potencial de cambiar la narrativa.

De “nada con un delfín” a “conoce y protege los océanos”,  “tómate una fotografía con una especie exótica” a “descubre cómo vive en libertad”. De “ven a ver nuestro espectáculo” a “participa en su conservación”.

Durante mucho tiempo pensamos que nuestra decisión individual era demasiado pequeña para cambiar una industria. No lo es.

Las industrias responden al mercado y nosotros somos el mercado.

Podemos investigar antes de comprar una experiencia turística. Podemos preguntar de dónde provienen los animales, cuál es el objetivo de mantenerlos bajo cuidado humano, qué programas de conservación existen y qué sucede con ellos cuando envejecen o dejan de participar en actividades comerciales.

Como mercadóloga, creo en el poder de las marcas para transformar conversaciones y atrevernos a cuestionar aquello que durante años hemos presentado como normal.

Porque detrás de cada campaña hay una decisión.

Y detrás de cada compra, también.

Cuando el entretenimiento deja de ser inocente, la conciencia comienza cuando dejamos de preguntarnos solamente cuánto disfrutamos una experiencia. También debemos preguntarnos:

¿Qué costo tuvo esa experiencia para el animal que hizo posible mi entretenimiento? Show de animales en cautiverio, experiencias turísticas.

animales en cautiverio o entretenimiento inocente

Show de animales en cautiverio, experiencias turísticas.



Conoce más de Alia Sánchez

 purpurapi.com

Máster en Administración de Empresas especializado en Marketing, Universidad Católica de Chile. Licenciado en Economía, Tecnológico de Monterrey. Máster en Marketing Digital & Ecommerce en Universidad Internacional de La Rioja España, sede México (UNIR). Coach certificado en Biodescodificación y Energía Consciente.

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