“Quiero ser mujer, pero no puedo…”

“Quiero ser mujer, pero no puedo…”

Por: Mtro. Misael López-Uribe Consultor y Consejero en Brand Marketing, Comunicación Corporativa y Brand Sales Creador del Modelo Estratégico “Las 10 M’s de la Mercadotecnia”® WhatsApp: (998) 109 6315 guiame@misael.consulting

(En conmemoración del 8 de marzo, Día de la Mujer)

Hay una idea que me ha rondado la cabeza desde hace tiempo, y cada vez la siento más cierta: quisiera ser mujer, pero no puedo.

Quiero ser mujer, pero no puedo.

Nací del lado de la fuerza que aparenta, del silencio que se esconde, del cuerpo que resiste aunque por dentro tiemble.

Y, sin embargo, he mirado a la mujer y he sentido envidia.

No de su forma, ni de su nombre, sino de ese poder invisible que no necesita anunciarse para cambiarlo todo.

La mujer sabe.

No sé cómo, pero sabe.

Sabe cuándo alguien miente, cuando un hijo calla, cuando una sonrisa solo está cubriendo una herida.

Percibe lo que no se dice.

Escucha lo que aún no tiene palabras.

A todos podrás engañar, menos a mamá.

Y eso lo explica casi todo.

Quiero ser mujer porque no puedo dar vida.

No puedo ser origen, ni casa, ni refugio de un corazón que aún no nace.

Y eso, por sí solo, ya merece reverencia.

Pero hay más.

La mujer ama con una profundidad distinta.

Cuida sin espectáculo.

Sostiene sin hacer ruido.

Piensa, resuelve, siente, trabaja, y todavía encuentra fuerza para seguir amando.

Está conectada a todo.

A la emoción, al detalle, al contexto, a la vida.

Mientras muchos hombres apenas entendemos lo que sentimos, ella ya entendió lo que sienten todos.

Por eso digo que quiero ser mujer, pero no puedo.

Lo máximo a lo que aspiro es a desarrollar dentro de mí ese lado femenino que me vuelve mejor ser humano:

más empático, más sensible, más consciente, más capaz de conectar antes de imponer.

Ese ha sido mi superpoder secreto.

Porque muchas veces la fuerza del hombre no es fuerza, es defensa.

Debajo del orgullo vive el miedo.

Debajo del control, la inseguridad.

Debajo del ruido, un niño que no aprendió a decir lo que le duele.

La mujer, en cambio, parece haber nacido con una sabiduría más honda: la de sentir sin romperse, la de amar sin cálculo, la de sostener la vida aun cuando nadie lo note.

Quiero ser mujer, pero no puedo.

Solo puedo admirarlas. Aprender de ellas.

Y dejar que todo lo femenino que habita en la sensibilidad, la empatía y el amor me haga un mejor hombre.

QUIERO SER MUJER PERO NO PUEDO DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

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